En el metro. Estación Santa Ana, mirando a mi alrededor, una señora conversa con otra acerca de las fatalidades de la gente, de la muerte de muchos y lo asqueroso de sacar a relucir su condición humana, y de lo bueno que es ser solidario. al otro lado del vagón un tipo de pelo corto y lentes oscuros le mira el trasero a una chica que se golpea los muslos al ritmo de alguna banda metalera, lo supongo por la inscripción "Pantera" en su camiseta. un niño pasa la lengua por un gran helado de barquillo, debe ser de chocolate, una mujer con el rostro frío e impávido lo tiene tomado de la mano y a su vez esta afirmada de uno de los fierros del metro con la otra mano.
En el metro. Estación Los Héroes, pensar que entre al vagón por la ventana, sin querer, en busca de algo que comer, las señoras me miran y hacen un gesto de asco mientras hacen comentarios de lo que ocurre con el mal olor de los muertos. Al otro lado del vagón el tipo de los lentes oscuros le trata de poner la mano en el trasero a la chica metalera que ya no se golpea los muslos, se le nota la incomodidad al tener a un tipo tan repulsivo cerca, que le respira en la nuca. El niño del helado es empujado por un viejo calvo que se sube de un salto al vagón, y con el empujón le bota el helado causando que manche los zapatos de la mujer que lo lleva de la mano, la mujer de rostro frío reta al niño por culpa del viejo calvo. Este les da la espalda y se hace el ciego a sabiendas de lo que acaba de causar.
En el metro. Estación Toesca, los miro a todos ninguno me nota ahora me apoyo en un fierro y paso la lengua, sabe a miles, millones, trillones de manos sucias y asquerosas, sudadas y lavadas con jabón barato o alcohol gel, las mujeres se bajan aun hablando de sus asquerosas y repulsivas vidas y una le da un empujón al viejo calvo que le boto el helado al niño y a este se le caen los anteojos, el tipo de lentes oscuros le pisa los anteojos al viejo calvo produciendo una quebrazón de vidrios en el suelo del tren, al hacer esto da un paso y le pone una de sus asquerosas manos en una nalga a la chica metalera, la que a su vez se voltea con la cara desencajada y en un ataque de ira le da una patada en la entrepierna al tipo de los lentes oscuros, la mujer de rostro frío, indignada por la situación se baja del metro y arrastra al niño a tirones fuera del vagón, quien queda llorando desconsolado por su helado y el enojo de mamá.
En el metro. Estación Rondizzoni, el niño y la mujer se bajaron en la estación anterior y aprovechando que nadie lo mira me agacho y meto la lengua en el helado derramado, una de las mujeres que conversaban dos estaciones atrás dejaron un tacón marcado en el barquillo dejándole una infinidad de nuevos sabores, el tipo de lentes oscuros y el viejo calvo de los anteojos quebrados se enfrascan en una pelea y la chica metalera se muere de risa al ver que el tipo de los lentes oscuros pierde la batalla cuerpo a cuerpo con el viejo calvo, le doy una ultima probada al chocolate derretido y salgo volando por la misma ventana que me dejo entrar, pensando en lo asquerosos que son los humanos y lo fácil que es ser una simple mosca.

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