
Si la hubiese visto antes, si el mundo no le hubiese negado la
oportunidad de tenerla cerca, tal vez las cosas serían diferentes para Alonso,
si ella estuviese a su lado no entendería lo que significa la locura.
Entre sus desvaríos cuando miro por la ventana de su celda comenzó
a recordar, a mirar en su pasado cuerdo. Le basto ver volar una mariposa en las
afueras de su claustro, para comenzar a ver su vida pasar ante sus vidriosos
ojos.
Ella era una mujer hermosa, su cabello azabache bailaba con el
viento, sus ojos café reflejaban un mundo silencio que solo se liberaba con la
voz de Alonso.
Alonso por, su parte, era un tipo triste sin la presencia de ella,
sus manos vacías en el espacio solo se llenaban con una caricia en el rostro de
su amor, el volaba con solo rozar la piel morena de su ninfa amante.
Si no se hubiese ido, si el mundo no se la hubiese quitado, si el
destino inmundo no le hubiese arrebatado a su amada de los brazos, tal vez todo
sería diferente.
Hoy Alonso tiene visita, han pasado muchos días desde que miro por
la ventana y muchos más desde que piso el otro lado de la mampara del claustrofóbico
manicomio, entonces frente a él llega una mujer fisurada, con la piel arrugada
por las quemaduras del fuego, le dijeron a ella que no le puede hablar a Alonso
acerca del accidente... Él la mira... Ella le dice:- amor mío, ¿cómo estás?... Él
no la reconoce...