lunes, 29 de junio de 2009

la ventana de enfrente


Siempre había sido una chica linda, era prácticamente una musa para cualquier hombre, nadie podía evitar darse vuelta a mirarla en la calle, pero ella decidió otro camino... Prefería estar entre las sombras para así poder trabajar... Con un rifle en las penumbras apuntaba a sus víctimas por un pago previo, eso la convertía en una mujer mucho más deseable, cuando algo es mortífero es más atractivo.

Por eso cuando Alejandro se enamoró de ella al verla en una ventana en el edificio frente a su departamento supo que era el ser más hermoso que había visto jamás, cada noche la observaba con detenimiento cuando ella buscaba desde esa oscura ventana un punto en el edificio de Alejandro; Así fue durante una semana, él la miraba con detenimiento y ella con su negra cabellera y su piel blanca como la nieve buscaba con la paciencia de un lobo al acecho algún soslayo del edificio que la enfrentaba.

Cada noche como un ritual nocturno Alejandro la miraba como ella perdida la mirada en su edificio, contemplaba ventana por ventana buscando algo... Hasta que cierta noche Alejandro tomo la decisión de su vida, la enfrentaría y le diría cuanto la había observado y cuanto la amaba, que su cabello y su figura eran la más bella poesía nunca antes escrita, corrió por la escalera de su edificio hasta la calle, cruzo a la estructura abandonada frente a su edificio.


Entro por un agujero en la pared que en algún momento tal vez sería una puerta y subió en dirección a su desconocida amada, y cuando llego a la habitación donde debería estar la chica que le había quitado el sueño, la vio con un rifle apuntando fuera de la ventana, que bella figura se dibujaba en la ventana de esa oscura habitación, entonces Alejandro la llamo y ella con una cara de espanto lo miro y lo inquirió preguntándole que hacia ahí, Alejandro le dijo cuanto la había observado y cuanto la había amado sin tocarla, entonces ella tomo un arma en su costado y sin decir palabra alguna le disparo en el corazón, el disparo certero le quito la vida inmediatamente; y cuando el cuerpo sin vida de Alejandro cayó al suelo ella le dijo: -Lo siento, me pagaron mucho por tu vida...