Se que no es nada fácil enfrentar
La vida…
POESIA Y MUERTE SE UNEN EN EL PANTEON... ACERKATE Y DISFRUTA DE LOS PLACERES DE LA KARNE

Cada paso que daba Camila, lo daba pensando en él, cuando despertaba en la mañana de un sobresalto lo recordaba, latía su corazón a mil por hora cuando algún recuerdo llenaba su mente.
Aun sentía su presencia en esa habitación tan vacía, cuando desayunaba sus tostadas de pan integral con queso lo recordaba y la tostada resbalaba sin razón de sus manos desarmándose contra la mesa.
Camila salía de su departamento en dirección al trabajo y cada hombre que veía en la calle, a través del espejo de su auto, o al bajar al estacionamiento, le recordaba a él.
Cada vez que Camila pensaba en él, una lágrima corría libre y desbocada por su mejilla, la secaba con desgano y angustia, y trataba de conservar la compostura.
Aun no creía que se fuera, él, quien en algún momento juro amarla hasta la muerte, aun no podía contemplar el silencio sin oír sus palabras y no podía dormirse sin recordar.
A pesar de todo, Camila estaba aliviada, él siempre juraba amarla, pero siempre dejaba el recuerdo de una horrible golpiza; las laceraciones de su cuerpo hacían temer a cualquier hombre, al reflejarlo en ellos. Estremeciase su piel y huesos que muchas veces se rompieron bajo sus puños. No fue hasta que perdió sus dedos al esquivar un cuchillo, que le solicitó irse de casa.
Aun no creía que cuando tomaba su maleta y salía de casa le juraba amor...
