domingo, 25 de octubre de 2009

escuchame


Escuchame,
Yo te he visto en mis sueños y en la luna,
En los cielos, incluso en mis ojos que arden en fuego,
En cada llamarada de calor,
En cada braza, en cada ultraje de mis camaradas
Caidos en charcos de olvido
Escuchame, yo tambien tengo boca,
Y ojos que arden de angustia
Que te miran aun sobre todas las cosas.
Escucha bien lo que te diga
En cada amanecer que pases conmigo,
con cada momento que rompa en mi cama,
Con cada escultura,
En todas y cada una de las palabras que abduzcan tu alma,
Con cada atomo que se rompe en mi cuerpo,
En todos los momentos que amanezcas conmigo
Escuchame, yo tambien puedo hablar y decirte cosas horribles.
He visto caer
Musas del cielo, cayendo a cuenta gotas
Hacia mis desoladas pasiones,
Como si fueran resina de arboles que nunca existieron,
Algun reflejo alterno en cristales biselados,
Un cristo de dos pasiones
Cayendo de un gotero incrustado en un arbol
Como un rubi que se prendio de tu rostro,
Tu boca
Recorre la corteza de la cruz
Y mis ojos que arden en fuego
Irradian la presteza de una joya
Que se prende de tu rostro esculpido
Al viento con corcho y arena
Seca,
Marchita a cuenta gotas,
Muy lentamente,
Muy fria
Muy aspera,
Muy mia,
Mía, eternamente mia,
Desde los tiempos en que el mundo ardia de deseo,
Mis ojos se prendieron a aquella cruz,
Mientras tu te aferrabas a ellos, y te miraron
Esculpida al viento.